¿Cómo funciona el GPS?

Ya sea para ir a trabajar, para llegar a nuestra cafetería favorita o a la casa de un conocido, el uso de sistemas de navegación en nuestro móvil o vehículo se ha convertido en parte de nuestro día a día. También es una herramienta fundamental en nuestros viajes al ártico en busca de las auroras boreales, y es que moverse entre montañas y rodeados de fiordos no es fácil con un simple mapa de carreteras…

Este servicio, y muchísimos otros ligados a topografía, navegación… etc. es prestado en parte por lo que conocemos como GPS (Global Positioning System). Se trata de un sistema de satélites situados a 20.000km de altura. Existe una flota muy extensa, de tal manera que siempre hay al menos 3 de ellos “visibles” desde dónde nos encontremos, esto permite calcular la posición gracias a triangular la señal de los satélites. Veamos cómo funciona:

Si estamos entre dos coches separados 500m y los dos tocan el claxon a la vez, si oímos primero uno y luego el otro será por que estamos más cerca del primero, cuanto mayor sea la diferencia entre el tiempo que tardo en escuchar uno y otro más cerca estaremos de uno de ellos. Si los oímos a la vez será porque estamos justo en medio. Así, cuando nuestro teléfono móvil lanza una solicitud de posición, recibe la señal de varios satélites, dependiendo del tiempo que tarde en recibirla, podrá triangular y conocer la ubicación exacta.

El sistema GPS es el más conocido, pero no es el único, desde hace unos años ya están disponibles otras constelaciones de satélites como los 31 del sistema Glonass ruso, los 7 del Navic Indio, los 40 del programa Beidou chino y los 30 del Galileo europeo.

Algunos receptores de posicionamiento son compatibles con varios de estos sistemas consiguiendo una precisión de pocos centímetros. En breve será común contar con precisiones del orden de centímetros en cuanto a posicionamiento.

Lo cierto es que la velocidad a la que hoy día se lanzan satélites artificiales es pasmosa, hasta el punto de que empieza a haber “congestión” en la órbita terrestre.

Pero eso no es nada comparado con lo que nos espera. Los nuevos sistemas de cobertura WiFi como Starlink, que prevén emplear 12.000 satélites, harán que en un nada romántico futuro… en nuestro cielo nocturno se vean más satélites en movimiento que estrellas… algo descorazonador para las personas que amamos contemplar el cielo por las noches.

Mientras tanto, y a expensas de ver qué sucede en el futuro, desde AstroÁndalus seguimos organizando actividades de observación astronómica para disfrutes del cielo nocturno, así como viajes al ártico para observar las auroras boreales.

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¡Un viaje al cosmos!

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