¿Cómo encontrar a Saturno en el cielo este verano?

En entradas anteriores ya te enseñamos a identificar la estrella polar, ahora desde el blog de AstroÁndalus, tu agencia de viajes especializada en actividades para ver las estrellas con telescopios, te ayudamos a localizar a otro de los protagonistas de este verano ¡Saturno!

Y es que Saturno va a dar mucho que hablar por varios motivos este verano. En primer lugar estará visible en el cielo nocturno durante algunos meses, siendo uno de los objetos más brillantes del cielo, es ya muy visible y fácil de ver en el cielo. Por otro lado, uno de los acontecimientos científicos del año es el final de la misión Cassini, que tras 13 años de exploración del planeta de los anillos se acaba. Se ha preparado una serie de acontecimientos para despedir a una de las naves más cautivadoras de la historia. El evento se llama Cassini Grand Finale, y aquí puedes ver un vídeo en YouTube. 

Pero vamos a grano ¿Cómo puedes tu identificar a simple vista este planeta en el cielo? Lo primero de todo es saber que la principal forma de distinguir cualquier planeta de una estrellas es fijándose en si este tilila o no (si parpadea en el cielo o no). Si lo hace es una estrellas, mientras que si ves un punto brillante en el cielo que no parpadea absolutamente nada… ¡voilá! Encontraste un planeta.

Para localizar Saturno busca un lugar con la zona Sur limpia y sin obstáculos, si es un lugar oscuro tanto mejor. Por ejemplo, aquellas personas en la costa andaluza tienen la zona sur limpia, pues el propio mar está en esa dirección, con un horizonte libre y sin mucha luz. Saturno está este año cerca del centro galáctico, así que si eres capaz de ver la Vía Láctea será fácil localizar un punto que no brilla.

A continuación te adjuntamos una imagen de una programa informático y una imagen real tomada por AstroAndalus.

Posición actual de Saturno mediante el programa Stellarium. 

Saturno captado por nuestras cámaras durante el I Taller de Fotografía Nocturna. 

Así que ya sabes, busca un lugar con un horizonte Sur despejado y oscuro, busca la Vía Láctea y junto a ella una estrellas muy brillante que NO parpadea. Ahí tienes a Saturno 😉

Pero si lo que quieres es disfrutar de una imagen sobrecogedora de este planeta a través de un potente telescopio recuerdo que en AstroAndalus organizamos salidas para ver los planetas y las estrellas.

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Historia de cuando tu reloj estuvo en una supernova

Hoy en el blog de AstroAndalus, tu agencia de viajes especializada en turismo astronómico y regalos originales, vamos a hablar de una de las preguntas existenciales clásicas ¿de dónde venimos? Pero… no solo de donde venimos como especie, nos vamos a preguntar por la procedencia de los átomos que nos forman ¿De dónde han salido los átomos de carbono de nuestros órganos? y ¿el hierro de nuestra sangre? Descúbrelo en esta interesante entrada escrita por Jose Manuel López, físico y monitor de AstroAndalus durante nuestras actividades de observación del cielo con telescopios.

Hay múltiples pruebas que soportan la teoría de que todo el universo comenzó con una explosión conocida como BigBang, en la que se encontraba concentrado todo el espacio tiempo y la energía necesaria para formar las increíbles estructuras que podemos ver. Los análisis y simulaciones están de acuerdo en que cuando el universo se enfrió lo suficiente como para poder formar átomos se formaron elementos sencillos: un 75% de hidrógeno, un 24% de helio y un poco de litio.

Pero ¿y los elementos más complejos como los metales pesados? ¿de dónde han salido? la respuesta es “fácil”, son las estrellas.

Los metales pesados no aparecieron en el universo durante el Big Bang, sino que son sintetizados en el interior de las estrellas.

Las estrellas son hornos termonucleares en cuyos centros los átomos se fusionan para dar energía (mucha energía) y formar átomos más complejos. Lo normal es que la estrella utilice básicamente hidrógeno para dar helio. Esta reacción mantiene la estrella caliente durante la mayor parte de su vida, de tal manera que va gastando el primer elemento para crear el segundo, un poco más complejo.

Las estrellas tienen cantidades descomunales de hidrógeno por lo que duran encendidas miles de millones de años, pero al final se va acabando. En ese punto el núcleo de la estrella se encoge y se calienta y puede empezar a fusionar helio para formar elemento todavía más complejos como carbono y oxígeno. Esto es lo que se llama “secuencia principal“.

De esta forma las generaciones de estrellas anteriores al Sol fueron enriqueciendo el universo de éstos “átomos pesados”, que nos forman a nosotros, al suelo, al aire y todo lo que vemos.

Pero por muy grande que sea una estrella, la energía que genera solo puede llegar hasta la formación de ciertos elementos, así que la pregunta es ¿donde se general los elementos más complejos como el oro, plata, mercurio, plomo…? Forzosamente tiene que ser en eventos en los que haya más energía que en una estrella.

Uno de ellos son las supernovas, la muerte explosiva y catastrófica de las estrellas más grandes, una explosión descomunal durante la cual la estrella aumenta su brillo cien mil millones de veces. Durante estas explosiones hay tanta energía en el ambiente que una pequeña parte se puede emplear para formar estos átomos muy pesados

La nebulosa del cangrejo en la constelación de Tauro son los restos de una supernova y es fácilmente visible en alguna de nuestras actividades con telescopios.

El otro evento en el que hay abundancia de energía son las explosiones cortas de rayos gamma (GRB en inglés), éstas suceden cuando dos estrellas de neutrones o una estrella de neutrones y un agujero negro chocan. En un brevísimo intervalo de tiempo los dos colosos chocan a velocidades cercanas a las de la luz provocando otra explosión descomunal. Se calcula que en cada GBR se puede formar una octava parte de la masa de la Tierra en oro.

Así pues, todos los metales pesados que existen en nuestro planeta tuvieron que formarse o en la explosión de una estrella o durante la colisión de dos estrellas de neutrones o una estrella de neutrones y un agujero negro ¡¡¿Puedes imaginar la magnitud de un evento como la colisión de una agujero negro y una estrella de neutrones?!! Pues ahí estuvo el oro de tu pendiente, la plata de tu reloj, el hierro de las llaves de tu coche, el mercurio del termómetro o cualquier metal pesado que puedas tener a la vista.

Literalmente, estamos hechos de polvo de estrellas.

Visita www.astroandalus.com y reserva alguna de nuestras actividades astronómicas, regalos originales en pareja o viajes para ver las auroras boreales. ¡¡Un viaje al cosmos!!

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¿Cómo hacer fotografías del cielo estrellado en vacaciones?

Llegan las vacaciones y si algo no puede faltar en nuestra maleta es la cámara de fotos. Tanto si estás en la playa como en una bonito pueblo de montaña, puede que la noche te sorprenda con su imponente manto de estrellas ¡que bonito recuerdo para compartir! Pero… ¿sabrías realizar una foto del cielo estrellado? Hoy en AstroAndalus, tu agencia de viajes especializada en turismo astronómico, te enseñamos como hacerlo.

Antes de nada necesitamos saber qué necesitamos para poder realizar una fotografía adecuada del cielo. Veamos qué equipo mínimo precisarás.

El equipo fotográfico:

Para realizar fotografías del cielo nocturno es preciso contar con una cámara de fotos de buena calidad. Para hacer fotografía nocturna te recomendamos una cámara tipo réflex digital (DSLR) con objetivos intercambiables. Este tipo de cámaras son las más adecuadas al contar normalmente con sensores de un tamaño considerable y estar equipadas con objetivos que por lo general son más luminosos que los que tienen las cámaras compactas.

Una opción fundamental que tu cámara debe tener es la posibilidad de configurar los parámetros de forma manual.

Trípode fotográfico:

La realización de fotografías del cielo nocturno requiere de altos tiempos de exposición por lo que necesitarás un trípode para que la cámara permanezca estable y quieta durante todo ese tiempo.

Disparador:

Es muy recomendable contar con un mando disparador de tal manera que podamos accionar la cámara sin tener que presionar el botón. Aunque no lo parezca, la presión que ejercemos con el dedo al pulsar el botón se transfiere al equipo en forma de vibración que produce un efecto de “trepidación” en la imagen, sobre todo si el trípode que utilizamos no es suficientemente rígido. Al utilizar mandos disparadores evitamos este problema.

Si no tienes disparador puedes utilizar el temporizador de la cámara. Cuando pulses en botón se activa el temporizador que lanzará la fotografía algunos segundos después, es más lento que el disparador, pero permite que la vibración provocada por la pulsación desaparezca.

Objetivos:

El principal obstáculo que encontraremos al tratar de fotografíar el cielo nocturno es precisamente la falta de luz. Hemos de tener en cuenta que tratar de captar objetos que ni siquiera somos capaces de presenciar a simple vista es llevar la cámara al extremo, en el sentido de que tendremos que utilizar todas las herramientas a nuestra disposición para tratar de congelar cualquier mínimo resquicio de luz que de una forma u otra llegue a nuestra cámara. Sin embargo, por muchos parámetros que podamos modificar en nuestra cámara, hemos de tener claro que contar con un buen objetivo luminoso es prácticamente la mitad del trabajo. Así, para la realización de fotografías del cielo nocturno se recomiendan objetivos muy luminosos, con aperturas de f/2’8 o inferior a ser posible (cuanto menor será esta cifra más luminosos serán los objetivos).

Parámetros específicos:

Sensibilidad o ISO:

El ISO es un parámetro que nos permite modificar digitalmente la capacidad de captar luz de nuestro equipo.

Los sensores de las cámaras digitales son unos chips encargados de la captura de la imagen. Estos sensores están compuestos por una malla de miles de celdas que transforman la luz que les llega en un impulso eléctrico que la cámara convierte en un pixel, la suma de todos los pixel es la que posteriormente permite formar la imagen. Al aumentar el ISO lo que hacemos es decirle a la cámara que multiplique artificialmente la señal que el chip produce. En principio esto no debería de reportar ningún problema,  sin embargo sí que lo hay, y es que al aumentar la señal también aumentamos de forma secundaria el ruido de la misma. El ruido de una imagen es cualquier otro dato que acompaña a la señal captada y que resta calidad a la misma.

En fotografía diurna este efecto es menos notorio, sin embargo, en fotografía del cielo nocturno las imágenes suelen estar compuestas por un fondo negro salpicado de miles de puntitos blancos relativamente similares al ruido, de tal forma que la aparición de ruido en este tipo de imágenes es muy visible y es capaz de estropearla completamente. Así, recomendamos utilizar este parámetro con moderación, solo las cámaras de muy alta gama permiten utilizar sensibilidades de ISO muy elevadas. Para cámaras tipo réflex de gama baja o media no recomendamos utilizar sensibilidades por encima de 1600 o 2000 forzando muchísimo.

Apertura:

La apertura está controlada por el diafragma, y es el agujero a través del cual pasa la luz hasta alcanzar el sensor de la cámara. Evidentemente, cuanto mayor sea la apertura mayor será la cantidad de luz capaz de llegar al sensor y  más luz podremos captar en nuestra fotografía. Su uso diurno está limitado en el sentido de que cuanta mayor sea la apertura mayor es el cono de haz de rayos que se enfoca en el plano de la imagen, es decir, a mayores aperturas menor será nuestra profundidad de campo (objetos en primer plano aparecen enfocados mientras que objetos de fondo aparecen desenfocados, o viceversa). Para evitar esto lo que se hace cerrar el diafragma, se capta menos luz pero los haces que alcanzan el sensor lo hacen de forma más paralela y nuestra profundidad de campo es menor. En astronomía no tenemos para nada ese problema ya que todos los objetos de nuestra imagen están realmente lejos y no tendremos problema en utilizar aperturas máximas.

Así pues, para fotografía nocturna siempre se recomienda tirar con la mayor apertura que nuestro objetivo nos permita configurar, pues más luz captaremos en nuestra imagen. Ejmplo: f/(y el número más bajo posible).

Tiempo de exposición:

Como se ha especificado con anterioridad, el mayor problema en la fotografía del cielo nocturno es la escasa cantidad de luz que emiten los cuerpos que queremos captar fotográficamente. Mediante la configuración de nuestro equipo podemos optimizar varios parámetros para tratar de forzar a nuestra cámara a captar la poca luz que le llega, sin embargo hay otra forma de hacer esto y es aumentando el tiempo de exposición de nuestra imagen. Cuanto mayor tiempo esté captando luz nuestra imagen más luminosa será esta. Así, si realizamos una fotografía de 10 segundos del cielo nocturno, captaremos más estrellas que si hacemos una foto de 2 segundos, y así sucesivamente. La mayoría de las cámaras tienen una configuración en la que 30 segundos es el tiempo máximo de captura configurable, sin embargo existe el modo B (Bulb), en el que mediante un disparador podemos establecer el tiempo máximo que queramos (minutos o incluso horas). Sin embargo no podemos olvidar algo ¡¡el cielo nocturno se mueve!! Al igual que el Sol, las estrellas salen y se ponen, desplazándose por el firmamento a lo largo de la noche. Si ponemos nuestra cámara sobre un trípode y realizamos una toma de varios minutos las estrellas se habrán desplazado lo suficiente en ese tiempo como aparecer como líneas en lugar de cómo puntos. En general a partir de 20-30 segundos (dependiendo de la focal que estés usando) las estrellas comienzan a dejar de verse de forma puntual.

Sin embargo hay una pequeña variable en esto. Si tienes unas mínimas nociones de astronomía sabrás que todas las estrellas del cielo giran alrededor de la estrella polar, y todas completan una vuelta alrededor de esta cada 24 horas. Sin embargo, aquellas que están más próxima se desplazan a una velocidad inferior, ya que la circunferencia que han de trazar es menor, mientras que las estrellas que se encuentran lejos de la estrella Polar han de describir grandes circunferencias en torno a esta y por tanto su velocidad de desplazamiento por el cielo es mayor. Esto tendrá una gran influencia en tus fotografías, ya que cuando fotografíes una zona del cielo cercana al polo norte celeste podrás forzar un poco más el tiempo de exposición sin que las estrellas te aparezcan movidas. Por el contrario, cuando fotografíes zonas alejadas de la estrella polar como el ecuador celeste tendrás que tener esto presente y tratar de recortar un poco el tiempo de exposición que utilices. No se trata de grandes diferencias, pero sí que puedes considerar variaciones de algunos valiosos segundos.

Distancia focal / zoom:

Este es un parámetro que guarda una muy estrecha relación con lo que se ha explicado en el punto anterior. Ya sabemos que las estrellas se desplazan por el firmamento, sin embargo el movimiento aparente de las mismas varía mucho en función del zoom con el que estemos haciendo la foto: Cuanto más zoom utilicemos y menor porción del cielo recojamos en nuestra cámara más rápido aparecerán las estrellas como trazos y no como puntos. Ejemplo: Si utilizamos una focal de 15 mm con un tiempo de exposición de 15 segundos las estrellas nos aparecerán perfectamente puntuales, mientras que si usamos ese mismo tiempo de exposición pero con una focal de 70 mm las estrellas se habrán movido. En este sentido, podemos concluir que cuanto menos zoom utilicemos, mayor tiempo de exposición podemos utilizar y más luz captaremos. Para realizar fotografías con mayor aumento tendremos que recurrir a tiempos de exposición muy pequeños o a sistemas de seguimiento como los que veremos más adelante.

Enfoque:

Uno de los puntos más críticos a la hora de conseguir una buena fotografía nocturna es el enfoque, ya que la mayor parte de las veces es muy difícil hacer un enfoque correcto. A continuación te damos unas cuantas pautas para logar un enfoque adecuado:

  • Si tu cámara tiene anillo de enfoque, ponlo en modo manual y llévalo hasta la marca de infinito. En teoría esto debería ser suficiente si bien la experiencia nos dice que en muchos objetivos el punto real de enfoque al infinito está un poco antes o después de la marca. Muchos anillos tienen un “tope” que impide seguir girándolos cuando se alcanza la marca de infinito, en estos objetivos es bastante fácil de enfocar pues basta con llevarlos hasta la marca.
  • Si tu anillo no tiene tope y tampoco especifica la marca de infinito tendrás que seguir los siguientes pasos para enfocar:
    • Vuelve a poner tu cámara en modo de enfoque automático.
    • Localiza alguna luz brillante lejana (la luz de un pueblo, la propia Luna, la luz de algún coche lejano… etc.).
    • Enfoca en modo automático apuntando hacia alguno de esos puntos de luz en la distancia.
    • Cuanto tu cámara se haya enfocado, vuelve a poner el modo de enfoque manual y no lo vuelvas a tocar. En este momento se supone que tu cámara ya está enfocada hacia el infinito y las estrellas te habrán de salir perfectamente bien.

Con esto ya deberías de ser capaz de realizar fotografías del cielo nocturno espectaculares si cuentas con el equipo adecuado.

AstroAndalus cuenta con una galeria en 500px donde podrás ver algunas de nuestras mejores imágenes.

En cualquier caso esta es solo una primera aproximación, tendrás que hacer muchas pruebas y tener en cuenta otros aspectos más delicados. Pero no te preocupes, en AstroAndalus organizamos talleres de fotografía donde podrás aprender a utilizar tu equipo y realizar impresionantes fotografías nocturnas. Entra en nuestra web y reserva tu actividad astrofotográfica con nosotros.

 

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